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“LA SENSIBILIDAD DE LA LECTURA”;  propuesta desde la práctica.

¡UFA! ¡NO ME GUSTA LEER!

     

 

 

Los niños protestan, los padres se quejan, los medios reclaman, las estadísticas de investigación nos muestran, que ese decir en la familia, en los padres: “Señorita mi hijo no lee”. Por más que insista no le gusta leer”, confirmaría que hay carencia de sensibilidad cuando se trata de leer.

     Estas afirmaciones por parte de la familia, no siempre son así .¡Cuántas veces  los adultos  inducen a los chic@s a  juegos y entretenimientos, obviando tal vez la lectura de el / o los instructivos de esos juegos,  que aunque pareciera sin valor, allí el niño estaría leyendo y por supuesto muy interesado, (de su comprensión lectora surgirá entender el juego).

    Incentivar la lectura, delinear estrategias,  concretarlas, es una prueba constante, para que los chicos y chicas gusten leer.

   Esto es así porque, nadie puede gustar de “algo” que desconoce .Como querer aquello que no conocemos. Así también es el proceso de leer.

     ¡Ser los adultos modelo de lectores!

   El ser humano desde la gestación recibe estímulos que tendrían que acrecentarse por medio de la música, el canto, el lenguaje oral, la narración de cuentos, poesías, nanas, etc.

   La voz del adulto en ello es primordial.

   Los chicos y chicas, gustan las narraciones, explorar libros de imágenes, recrearlos por medio de dibujos, pinturas, representaciones. El desarrollo bio-social de ellos, está impregnado de imágenes gráficas-escritas-digitalizadas

    Cuando comienzan a  transitar el camino desde los primeros años en los distintos cursos que abarcará su educación, trae un bagaje de conocimientos, que agregará a los contenidos correspondientes a cada disciplina, donde leer por placer, por curiosidad, por exigencia propia al desarrollo intelectual, formará parte del  quehacer cotidiano.

    El hábito lector , una vez adquirido ampliará el horizonte, será el que hará crecer el potencial de razonamiento, imaginación, fantasía, comprobando la realidad desde su propio criterio.

   Lograr que el aburrimiento, el desgano,  el ocio, se impongan al tiempo de leer, es una tarea mancomunada entre la familia, las instituciones educativas, los medios, la sociedad. Tarea que demandan los chicos y chicas, jóvenes y adultos.

Un abanico de estrategias  por medio de leer, donde la comunicación, la creatividad, la espiritualidad, los valores se recuperen y acrecienten en una mejor sociedad, que permita comprender “los libros no muerden”, y que la lectura en sus distintos y variados soportes, permita atenuar su sensibilidad.