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Cuando la biblioteca se transforma en un taller literario .

Propuesta para la  optimización de los espacios educativos de  lectura

        Emplear este tipo de  receta  o propuesta de trabajo, en el ámbito de la biblioteca, escolar, pública, barrial, etc., es partir de alguna inquietud suscitada en el grupo escolar o en la comunidad, para implementarla  en forma de taller.

        Al hacerlo se inicia un viaje fantástico. Se sabe dónde comienza, pero no como se desencadenará.

        Incentivar o estimular la imaginación surge como una problemática frente a la realidad social de los niños, jóvenes y adultos, propiciando un abordaje hacia lo literario, en busca de un mayor y mejor desarrollo de la expresión escrita y oral.

        Trabajar en forma de taller organiza la tarea educativa en una forma diferente a la habitual. Conduce a cambios en la dinámica organizativa, en los tiempos y espacios y por consecuencia en el concepto de enseñanza aprendizaje.

        Se requiere una distribución distinta para el trabajo en forma de talleres. Reacomodar las sillas, mesas, dejar espacios de circulación para facilitar un trabajo más cómodo y placentero.        

        Liberar lugares para ubicar afiches, papeles varios, donde permanezcan hipótesis, producciones, frases, etc. que permitan ordenar las propuestas que permanecerán visibles ante la necesidad de consulta o requerimientos de observación por parte del grupo que conformaran el taller, en lo posible, pequeños grupos.

        Designar un momento específico para el trabajo es indispensable.

        Se debería respetar los días y horarios de realización, e informar a los usuarios del mismo.

        El taller es “un aprendizaje activo”, es  “aprender haciendo”, es partir de los saberes y /o experiencias, para elaborar estrategias que integren los conocimientos con los que se han de abordar, en un trabajo colectivo de interacción, de discusión y consenso, que responda a las necesidades e interés del grupo.

        Entre las expectativas de logro que se podrían plantear figuran:

·           Estimular la imaginación y la creatividad.

·           Incentivar la participación en actos de lectura y escritura.

·           Reconocer el placer de escribir.

·           Recrear propuestas creativas.

·           Asumir una actitud responsable y crítica frente al trabajo individual y colectivo.

    “Utilizar juegos  para estimular la imaginación y la creatividad”, es un buen recurso, tanto en niños, jóvenes, adultos.

·       El sombrero mágico:

    Se coloca dentro de un sombrero, varios objetos que llamamos “mágicos”, porque de acuerdo a la imaginación de los participantes pueden tener distintos nombres, funciones, ubicarse en diferentes lugares y a partir de esos elementos, se puede elaborar en forma oral o escrita pequeñas historias.

·        Jugar con los miedos.

    Atreverse a exponer en forma oral los propios miedos, para luego armar un

breve relato grupal.

·       Un rostro cuenta su historia

 

 

·       Inventar un personaje.

 

·       La noticia de último momento, se convierte  en un fabuloso cuento

      

 

            La caja de bombones.   

 

        Armar con papeles coloridos bombones y dentro de ellos , escribir una palabra para luego crear una historia grupal.

·           Ofrecer secuencias ilustradas de varias historietas, sin texto, mezclarlas y emplearlas como disparadores de relatos

        Estas actividades sugeridas, son propuestas de esta receta para estimular el aprendizaje activo, integrando saberes del sentir, del pensar y del hacer.

        Los talleres literarios requieren de un trabajo cooperativo, donde se discuten posturas que conducen a situaciones de acuerdos y desacuerdos, a reconocer dudas y errores, que servirán para elaborar nuevas estrategias que conduzcan a los participantes, a resolver las problemáticas  producidas e encauzarlas

Profesora Elida Spinicci.

Profesora Iris Castellano.

 

En: Http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/707/experi.htm

 

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